Moisés Nieto

Nuevos mandamientos
05/07/2019 · Por Fruela Zubizarreta
Moisés Nieto
Moisés Nieto en su estudio de Carabanchel, también conocido como el nuevo Brooklyn madrileño. © Mario G. Sánchez

A diez días de la presentación de su colección primavera/verano 2020 en el marco de la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week, Moisés Nieto asegura tenerlo “todo controlado”, pero añade: “Y si no, hasta donde llegue”. Contrario a las esclavitudes del 'fashion system', creativo y muy pragmático, el joven milagro de la moda española de ayer se hace mayor con coherencia mientras dirige su firma hacia la digitalización total. “Es el futuro”.

Nos encontramos con Moisés Nieto (Úbeda, Jaén, 1984) en su estudio de la emergente versión madrileña del barrio de Brooklyn —léase, Carabanchel de toda la vida— donde, cada vez más, se concentran empresas jóvenes y creativas (si por el alquiler de 30 metros cuadrados en el centro puedes tener 300 no tan lejos, la elección suele ser fácil). Poseedor de un estilo tan reconocible como innegociable, la ropa de este hombre de ideas claras conquista fronteras, pero que quede claro que la internacionalización no es su objetivo. “Lo que quiero es vivir tranquilo”.

Dos colecciones al año. ¿Cuánto estrés admites en tu proceso creativo?
Hace mucho ya que no me estreso. No me pongo al límite como cuando empezaba, al contrario. Lo único que quiero es disfrutar porque me gusta lo que hago. Diseño ropa con un único objetivo: venderla. Que luego quiera rizar el rizo y complicarme la vida con la presentación para que la gente se lleve un recuerdo especial, pues me la complico. Las colecciones hay que crearlas para ser vendidas, no para lucimiento del diseñador. No me estreso, bueno, lo justo. Me he puesto un horario que cumplo, no trabajo los fines de semana y no le dedico a esto más tiempo del que debo. Sobre todo, no me rompo la cabeza poniéndome metas imposibles. No tengo prisa.

¿Qué tiene que haber en toda propuesta de Moisés Nieto? ¿Qué te exiges siempre?
Tengo que ser fiel a mi concepto y, haga lo que haga, tiene que hablar de mí, de mi forma de hacer. Un lugar, una idea, un color… algo que sea muy mío. Eso y que hay que vender. Son dos premisas inamovibles. No me dejo llevar por las modas. Pienso en mí, me analizo y según el momento me sale una cosa u otra, siempre fiel a un mismo lenguaje y unas mismas bases.

¿Qué es lo más complicado de la industria de la moda?
Lo más difícil es conseguir un cóctel que lo aúne todo. Hay que dar espectáculo, sí, pero al final lo único que importa es que vayas a la tienda, te pruebes la ropa, te siente de maravilla y te la lleves a casa. Una cosa es crear un look estupendo en el que todo encaja y otra que cada prenda por separado tenga su propio recorrido, que sean vivibles. Sumar prenda sobre prenda y complementos está muy bien, deslumbrar es estupendo, pero yo ahora mismo soy más amigo de restar, de ir a la esencia.

Junto a la marca Moisés Nieto convive la firma masculina Dos Studio. ¿Cómo va esta otra aventura?
Fantásticamente. No hago desfiles, solo presentaciones para la prensa y algo de redes sociales. Estoy muy contento porque es un modelo de negocio completamente diferente. Solo vendo online a precios razonables que, además, proporcionan beneficios. Todo lo hacemos en Madrid. Es una marca que me da muchas alegrías.

¿Y por qué no aplicas el mismo esquema a la firma principal?
Estoy en una fase en la que, poco a poco, quiero prescindir de los puntos de venta. Por una parte, las tiendas multimarca están languideciendo y las clientas para las que yo diseño no son habituales de este tipo de espacios. Por otra, directamente, estas superficies no apuestan por el diseño joven. Lo que no se puede negar es que la venta online es el futuro, un futuro que ya está aquí.

Tengo los pies en el suelo. ¿Para qué voy a desfilar en París si no tengo puntos de venta allí? No me interesa ser uno más entre miles

Queda claro que diseñador y empresario convivís perfectamente…
Tengo claro lo que soy y cuáles son mis límites. No sueño con desfilar en París, Nueva York o Milán. No necesito ese tipo de aventuras, lo tengo clarísimo. Sé lo que soy y lo que debo hacer. Tengo los pies en el suelo. ¿Para qué voy a desfilar en París si no tengo puntos de venta allí, si no soy nadie allí? No me interesa ser uno más entre miles.

¿Qué importancia le das a la prensa especializada en moda?
Toda la del mundo. Es cierto que cuando empezada, hace ya casi diez años, no me hacían demasiado caso. Los emergentes estábamos un poco apartados. Abrías una revista y solo veías a David Delfín o a Juanjo Oliva. A nadie más. Poco a poco, empecé a recibir apoyos y a ganar algunos premios. Lo que sí es una evidencia ahora, coincidiendo con este momento en el que está habiendo un relevo generacional absoluto en las redacciones, es que la gente joven que hoy escribe de moda me conoce perfectamente y me tiene mucho más en cuenta. Compartimos una serie de códigos que los que se están yendo no entendían o no querían entender. Me tienen en alta estima y yo a ellos.

¿Los creadores de moda española compartís algún tipo de sentimiento de pertenencia a una misma familia?
A mí lo de ir todos de la mano me da mucha pereza. La moda española es todo: de Balenciaga o Pertegaz a Palomo. Que nos intenten etiquetar a todos como grupo no funciona. Yo creo que en España gusta especialmente lo de crear y etiquetar grupos. Somos de aquí pero cada uno trabaja a su manera y tiene su propio sello.

¿Cómo se explica el superéxito de Moisés Nieto en Japón?
Es algo increíble que a veces me cuesta creer. Yo estaba de copas un viernes y a la una de la mañana me llega un correo electrónico de Japón. Me escribían desde Open Ceremony, el concept store más chulo de allí, para decirme que querían conocerme en París en unas semanas. Yo había estado en París hacia seis meses, me había gastado mucha pasta y no había ganado nada. Estaba un poco cruzado y no me apetecía nada volver. Pero tampoco les dije abiertamente que no. Al final me alquilé una habitación por Airbnb, compré tres burros en Ikea y me monté un showroom en un plis plas. Se quedaron encantados, compraron toda lo colección y desde ese momento todo ha ido de maravilla.

¿Qué crees que vieron los japoneses en tu ropa?
Pienso que lo que más les gusta es la silueta, porque a mí no me gusta ajustar mucho el cuerpo. Lo mío es relajado, evasé. No diseño para mujeres exuberantes. No tengo ni idea de la clave de mi éxito en Japón, pero estoy encantado con que todo esto esté pasando. Supongo que Internet y las redes sociales habrán tenido mucho que ver.

¿Qué es para Moisés Nieto el talento?
Para mí sería una mezcla entre el interés que le pones a lo que te gusta, el tesón, la disciplina y la creatividad. Esa es la combinación perfecta.

Pregunta que todo diseñador de moda detesta: ¿cómo son tus clientas?
Detesto esa pregunta, mucho (risas). Bueno, mis clientas van evolucionando temporada a temporada. Lo que todas tienen en común es que les gusta sentirse especiales y diferentes, y que la ropa que eligen forma parte de esa construcción.

¿Cuál ha sido el punto de inflexión más importante de tu carrera?
Me hace muy feliz toda esa ropa que vendo a personas que no conozco. Cada prenda vendida es una incógnita: ¿Quién la habrá elegido? ¿Cómo será esa persona? Esos pequeños hitos me ponen muy contento. Los premios están bien, muy bien; son palmadas de ánimo que siempre ayudan, pero el efecto pasa pronto. Resumiendo: mis momentos importantes son cuando vendo, porque si vendes quiere decir que todo va bien.

Currículum

Moisés Nieto (Úbeda, Jaén, 1984) fundada en 2011 la firma de moda que lleva su nombre. Estudió en el IED Madrid y en el Istituto Europeo di Design, donde acabó transformando su tesis en su primera colección. Cuenta con varios premios entre los que destacan My Own Show 2011, concedido por Vogue Italia; Mejor Colección Ego 2012, otorgado por L’Oréal Paris en el marco de la MBMFW; Whos on Next 2016 de Vogue España, así como el Premio Nacional de Moda 2017 en la categoría de Nuevo valor. En 2017 lanza Dos Studio, su primera firma de ropa masculina.