Mala Rodríguez

Un respeto
05/08/2019 · Por Rafa Cervera
Mala Rodríguez
Mala Rodríguez acaba de presentar 'Aguante', nueva canción que precede a su inminente sexto álbum de estudio. “Estoy como loca porque salga”. Nosotros también. © Sharon Lopez - Universal Music España

Cuando comenzó, a finales de los años noventa, no había muchas artistas que pisaran el terreno que pisaba Mala Rodríguez. Eso nunca fue una traba y hoy se puede decir que su manera de mezclar estilos ha creado escuela y anticipó el presente de la música pop, donde lo latino es ya un elemento clave. Tras casi cinco años sin disco nuevo, ha comenzado a publicar singles. 'Aguante' es el último hasta la fecha.

Mala Rodríguez (Jerez de la Frontera, 1979) se ríe cuando se le pregunta cuándo habrá nuevo álbum. “Estoy como loca porque salga. Llevo trabajando en él todo el año. A ver si dios me atiende porque tengo muchísimas ganas de que lo escuchen los demás”. El camino a ese disco está por ahora hecho de sencillos: Contigo, Gitanas y Agnus Dei, el tema central de Vis a vis, serie en la que también hizo un cameo. “Para mí esta fórmula es mucho mejor. Prefiero ponerle toda la sangre a una canción, y luego a la siguiente. Esto ahora es así”.

¿Un tema lanzado como single tiene mucha más visibilidad que una colección de canciones en un álbum?
Así es. Es otra onda. Ahora solo tengo que pensar en los doscientos metros lisos. Me concentro para darlo todo en cada canción y en ser puro fuego. Cada verso cuenta. Es otra manera de trabajar y la motivación es distinta. Y me está encantado.

¿Definirías Aguante, tu nueva canción, como un himno de empoderamiento?
Lo de himno no me gusta mucho. Si a ti te encaja al escribir esto úsalo, pero es que himno… Yo admiro a la gente que tiene aguante, mucho. Reconocer a la gente con aguante es algo que está en nuestro ADN. Aunque también, como es algo aprendido, conlleva una parte tóxica que es la que yo hablo en la canción. Me dicen que aguante, pero bueno, aguanto hasta aquí. Hay límites.


Según en qué casos, ¿aguantar puede ser un verbo tramposo?
Tienes que aguantar porque es lo que te toca, pues no. No me digas más eso. Aguanta hasta cierto punto y si puedes más provoca un cambio. Siento como si las mujeres siempre hubiésemos tenido dentro mucha vergüenza, mucha culpa, mucha inseguridad. Y eso es porque se nos ha enseñado que teníamos que aguantarlo todo por amor. Y no es así. Eso es totalmente tóxico. Tenemos que trabajar nuestra autoestima y tenemos que conocer nuestro poder, y no hablo solamente de las mujeres, sino de todo tipo de personas susceptibles de vivir una situación de abuso. Es una cuestión de respeto. Si los seres humanos estuviésemos educados en él no habría abusadores de ningún tipo.

¿Tendríamos que ejercitar más la palabra respeto?
Es que es una palabra maravillosa. Se pueden concentrar muchas cosas en ella que nos darían muy buenos resultados en muchísimos aspectos. Nos ahorraríamos muchísimos problemas. Es una cuestión de educación, de educar en el respeto.

Hoy se puede decir que eres una pionera. ¿Te sentías sola cuando empezabas, siendo mujer y rapeando?
Lo mío nunca fue lo mainstream ni lo comercial ni lo más popular. Me sentía como un bicho raro, mucho. Recuerdo alguna gala de los Grammy en la que, mientras rapeaba, yo miraba al público y veía en sus caras que pensaban que estaba loca. Pese a todo, la verdad, es que no me puedo quejar porque el público siempre me ha dado mucho amor y respeto. El público y gente muy importante.

¿Cómo ves tú ahora esa etapa?
Creo que se me veía como a un objeto raro y, al mismo tiempo, bonito.

“Que Obama me tenga en sus playlists es unas de las cosas más increíbles que me han pasado nunca”

Y ahora Barack Obama incluye canciones tuyas en sus playlists.
¡Buah! Eso es unas de las cosas más increíbles que me han pasado nunca. Todavía no me lo creo. Obama es tan querido… He tenido la oportunidad de vivir un año en San Diego, en California, y pude comprobar lo amado que es. El hecho de estar en su lista significa mucho. Porque lo que está pasando hoy en día en la Casa Blanca es como un gran reality.

¿Está cambiando la música pop gracias a la presencia masiva de lo latino y la fusión?
Totalmente. Por la música y por el idioma. Hablar español ya no es como de ciudadano de segunda. Y creo que todo empezó con La gasolina, de Daddy Yankee. En 2005, estuve en Japón y fui a una discoteca y allí sonaba La gasolina, y me dije, este hombre lo ha petao, está sonando en Tokio. Ahí la cabeza me hizo boom. Creo que fue la canción definitiva para este cambio que estamos viviendo. La gente quiere bailar. Necesitamos celebrar, estar unidos, ese calor.

¿Cuál es el talento que mejor crees que te define?
Creo que el de escuchar bien a mi corazón cuando escribo. No soy demasiado talentosa cantando o componiendo, pero cuando me viene la inspiración siempre me pilla dispuesta y me entrego a ella. Cuando todo fluye me siento iluminada, es así. Ahí dejo que todo aflore y es cuando más útil me siento.

¿Y el talento que más admiras en otros artistas?
Me gusta cuando hay magia. También admiro a la gente que sabe producir o tocar. Hace unos días vi un documental sobre Camarón y madre mía, ¡la que lió! Era un visionario como pocos que sabía cómo guisar potajes de cinco estrellas. La gente que sabe ver, que tiene una visión, es la que me encanta.

¿Crees que hoy, más que nunca, los artistas deben mojarse?
Claro que sí. Piensa que tienes ante ti, y no hablo de mí, a una audiencia que puede ser de millones de personas y que pagan una entrada para verte. Si sales y no te mojas pues… ¿¡Cómo no te vas a mojar, si son tu gente!? Ellos son los que te han puesto ahí. Además, no podemos pasar por el mundo de puntillas, na más esperando cobrar, ¿qué es eso? Eso es muy miserable. Hay que poder decir las cosas que te dicta tu corazón. Me refiero a eso, no ha que un concierto sea un mitin. Yo no soy una narradora, yo evoco. Yo te cuento algo para llevarte a otro lugar, para que sientas lo que yo siento. Eso es lo que pretendo con mi música. Pero no me voy a poner a dar un mitin, para eso me presento a las elecciones. (Risas).