Ernesto Naranjo

El joven diseñador de Sevilla que se ganó a John Galliano

09/10/2019 · Por Agustín Velasco
ernesto naranjo moda
Una modelo durante un desfile con piezas del diseñador. © Cortesía de Ernesto Naranjo

El diseñador sevillano ha conseguido en año y medio posicionarse como uno de los creadores emergentes más prometedores de la escena nacional. ¿Su máxima? Diseñar piezas que no están sujetas a tendencias ni a la obsolescencia programada del paso de las temporadas.

Ernesto Naranjo lo tenía todo en contra para ser un diseñador de moda de primera línea. Nacido en Pilas, un pequeño pueblo de Sevilla, en el seno de una gran familia sin vinculación directa con el mundo de la moda, su destino no parecía pasar por llegar a las grandes urbes de la moda internacional. Pero el destino no tuvo en cuenta la obstinación de un joven Ernesto que, mientras cursaba el bachillerato de artes, ya buscaba explorar la pasión que llevaba dentro, la creación, se inscribió en una academia de corte y confección que le sirvió de toma de contacto con lo que sería su futuro. “Cuando me apunté lo que encontré en clase fueron unas cuantas señoras que aprendían a hacer trajes de flamenca. Yo era el único niño y, para colmo, el único que intentaba hacer cosas que no tenían nada que ver con lo que allí se enseñaba”, recuerda.

Después de un curso en Madrid en el IED Istituto Europeo di Design, Ernesto dio el paso más decisivo de su vida: mudarse a Londres para estudiar en la prestigiosa escuela de diseño Central Saint Martins, donde cursó la carrera y el máster a base de becas y créditos estudiantiles. “Me costó irme a Inglaterra porque yo soy muy familiar, y los sevillanos somos por definición gente muy atada a nuestras raíces”, cuenta Ernesto. “Llegué a Londres con una mentalidad muy limitada, y la Saint Martins me abrió las puertas de un concepto de la moda más creativa y no tan comercial, que era la visión que había tenido hasta entonces. Aquello fue para mí una explosión creativa, un lugar donde convivía con culturas de todas partes. Fue una experiencia que me ayudó a descubrir quién soy porque su sistema de enseñanza es bastante autodidacta, basado en proyectos y no en clases tradicionales. Es la mezcla de gente y disciplinas en las que te sumerge lo que de verdad te enriquece”, cuenta.

2019, un año de éxitos

Hoy, Ernesto Naranjo se encuentra en un proceso de consolidación de su propia firma bajo el halo de ‘estrella emergente’ que se ha granjeado tras ser finalista del certamen de nuevos diseñadores Who's On Next 2019, convocado anualmente por la revista Vogue, y haber sido un colaborador estrecho de John Galliano en su paso por el taller de Maison Margiela. “Cuando trabajé con Galliano me di cuenta de que su forma de trabajar era idéntica a la mía en la Saint Martins: en el proceso de investigación, en la manera de plantear las prendas… Yo empecé con John haciendo prácticas y me quedé en el departamento de Alta Costura. Allí es donde me di cuenta de que lo importante para cualquier creador es tener una personalidad muy marcada. A día de hoy sigo consultándole, él revisa lo que hago y me guía un poco para mantener la idea de lo que es Ernesto Naranjo”.

El trabajo de Naranjo trata de recuperar el gusto por la ropa per se, desproveyéndola de las etiquetas de ‘temporada’ y sacándola de la arrolladora corriente de las ‘tendencias’. Es moda de autor, con un concepto que va más allá del mero diseño de una colección en singular. “La moda no es sostenible porque existen las temporadas. Por eso, mi concepto de la moda es más continuista. No pongo nombres ni etiquetas a mis colecciones, sino números. Así, a la hora de trasladarlo al cliente, no se ve influido por la idea de que una pieza pertenece a una temporada u otra. Mi estilo es atemporal y cuido eso en aspectos como el no usar estampados, ya que estos hacen que puedas cansarte de las prendas por la sensación de repetirlas mucho”, explica.

Sus diseños son muy arquitectónicos; en ellos la geometría y las formas simples juegan un papel esencial. Mientras que la monocromía por la que se decanta juega a favor a la hora de que cada mujer haga suyo el diseño. “Al ser del sur siempre he sido muy contrario a los códigos estereotipados de lo que es ser español. Trabajar fuera me ha ayudado a revisar esos códigos y reinterpretarlos desde una perspectiva moderna y ajustarlos a un mercado más internacional. Yo uso los madroños, los colores del sur, pero lo hago desde mi propio universo”, dice Naranjo.

“Volver a mi pueblo y alejarme de los grandes epicentros de la moda me da una visión más clara de la realidad del mundo”

La vuelta a Pilas, su localidad natal, para montar su taller es uno de los pasos más premeditados en la construcción de la esencia de su firma. “He querido volver para imbuir a mi ropa de un mensaje más allá del estético y creativo. El consumidor de moda cada vez está más preocupado por dónde y cómo se confecciona lo que compra”, dice. Situar su taller en su pueblo es también sinónimo de sostenibilidad y responsabilidad social. “Es importante que mis prendas salgan de España. Aunque me costó mucho volver, descubrí que regresar a casa me proporcionaba cosas tan positivas como alejarme de los grandes epicentros de la moda, lo que me ofrece una visión más clara de la realidad del mundo”.

Una carrera resuelta a fuego lento

Ernesto apuntaba maneras desde el mismo inicio de sus estudios. Ya en febrero de 2014, se hacía con el premio al mejor talento emergente Ego en la MBFWM. “Me presenté por probar y tener una experiencia. Gané y me vino muy bien en términos de repercusión, pero la gente se quedó un poco en shock, porque en ese momento ni continúe con mi marca ni en España. No me sentía preparado entonces para dar el paso”.

A pesar de que los nuevos diseñadores españoles tienden cada vez más a decantarse por un sesgo claramente comercial para sus colecciones, el creador sevillano se mantiene firme en sus convicciones creativas. “Esto ocurre porque hay mucho miedo, ya que a los nuevos diseñadores no se les apoya tanto como al resto. Muchos piensan que si optan por una línea más conservadora les será más fácil llegar al público. Sin embargo, es precisamente en ese momento de tu carrera cuando necesitas hacer algo realmente ‘loco’ para que la prensa te tenga en cuenta. Si no, es muy difícil llegar al comprador. Si no haces lo que realmente te nace de dentro, al final te estás perjudicando”. La libertad y la honestidad con lo que uno siente es algo que ha aprendido dentro de su familia, que es su principal motivación y la inspiración de base de su trabajo. “Mi familia es un gran matriarcado formado por mi abuela, mi madre y mis tías; mujeres fuertes, siempre alegres, muy libres, muy del sur, con una relación con la ropa muy vital”, cuenta. El mismo concepto vital y poderoso que Ernesto Naranjo insufla a cada una de sus prendas.