Iván Ramos ‘Coyu’

De cómo un DJ se hace hombre en Ibiza
01/08/2019 · Por Fruela Zubizarreta
COYU
Tras quince años de recorrido, infinidad de canciones y remezclas, Coyu, el DJ y productor más solicitado del país, presenta en otoño 'You Don’t Know', su primer álbum en el que colabora con la élite de la electrónica contemporánea. © Jet On Records

Tras el nombre de guerra Coyu encontramos a Iván Ramos, probablemente el mejor DJ y productor de música electrónica de nuestro país en este momento. Nadie suena como él, por eso, quizá, decidió crear su propio sello para grabar y distribuir sus canciones, ayudar a los que empiezan y conseguir que el mismísimo dios Moby le bendijese al permitirle producir un disco de remixes con sus temas más icónicos.

Iván Ramos (Barcelona, 1985) tomó su nombre artístico de una canción que le encantaba cuando tenía 15 años y que había descubierto en un disco recopilatorio de la discoteca Amnesia. Hablaba de un chico llamado Coyuco. Sin pensárselo dos veces, hizo de ese nombre su apodo en internet. Al poco, todos sus amigos acabaron llamándole Coyu.

Iba para periodista musical, porque pinchar o componer no era más que un hobby. Pero el poder de la música acabó instalándose en su vida. Tanto que hoy es la estrella de giras interminables (60 países en 15 años), con sesiones en las que siempre acaba colgando el cartel de “todo vendido” y el protagonista de una expansión constante que está llevando su nombre hasta el último rincón del planeta. ¡Bendito streaming! La clave: unir poderosos frentes de ritmo innegociable con armonías llenas de belleza (esas que rematan e iluminan las espirales ascendentes del techno progresivo, léase, ‘del subidón’).

Nos encontramos con Coyu en Madrid antes de una esperada aparición en directo en Mondo Disko, la sala con la mejor programación electrónica de la capital. Primera sorpresa: acaba de afeitarse la barbota a la que nos tenía acostumbrados en los últimos años. No será la única sorpresa. Atento y educado, se excusa por haber pospuesto la entrevista treinta minutos. La noche anterior había tocado (por no decir arrasado) en Vigo y mañana lo hará en Barcelona. “Discúlpame, necesitaba una pequeña siesta”. Ningún problema.

¿Cuándo despierta el disc jockey que había en ti?
Siempre me ha gustado la música. A principios de los 2000, con el boom de internet, me descargué un programita que se llamaba Virtual DJ y me puse a investigar sus posibilidades y a hacer unas mezclas muy locas. A los 18 años aquel divertimiento se transformó en algo más serio y mi música empezó a sonar en clubes y festivales.

¿Para ser DJ te tiene que gustar especialmente la noche?
Supongo que sí, pero yo también disfruto mucho las fiestas de día. Cuando te gusta tantísimo la música te da igual que te den las siete de la mañana.

Coyu sirve para ejemplificar cómo está evolucionando la industria musical de hoy, un negocio en el que el concepto álbum pierde fuerza a favor de las canciones sueltas, acompañadas de sus respectivas remezclas, que ahora tienden a ser lanzadas en periodos de dos o tres meses. Concretamente, tú atesoras unos 50 temas y es ahora, con tres lustros de carrera a tus espaldas, cuando anuncias tu primer álbum, You Don’t Know, que saldrá en otoño. ¿No has tardado demasiado en presentar tu primer LP?
No me veía preparado hasta ahora. Este álbum lo llevo componiendo desde 2012 con temas que, digamos, tienen poco que ver con el sonido con el que la gente me identifica. La verdad es que me daba miedo sacar esas canciones y que no fuesen entendidas. Pero ahora tengo claro que un artista debe ser libre para hacer lo que quiera. Me considero lo suficientemente maduro como para presentar este material y asumir que, quizá, no guste a todos mis fans… o sí. Ahora es cuando la gente va a saber quién es Coyu realmente.

"Internet lo ha democratizado todo. Solo necesitas un ordenador y un programa para crear buena música"

¿Por qué decides crear Suara, tu sello musical?
Porque necesitaba tener el control de todo lo que hago, no solo producir o pinchar mi música, sino gestionar todo de forma conjunta y coherente. Mi primer selló se llamó Atypical Farm y lo cree en 2008. Después abrí Suara como subsello, pero fue creciendo tanto que ya no tenía sentido continuar con el primero. Empecé a través de internet buscando y descubriendo a muchos artistas. Si me gustaban, contactaba con ellos. Y algunos empezaron a enviarme su música. Esta es la historia. Suara ha ido creciendo poco a poco y sin parar. Hace dos años anunciamos que en 24 horas íbamos a hacer un Facebook Live para escuchar las demos que la gente nos quisiera enviar; solo ese día recibimos 2.400 emails con otras tantas músicas.

¿En qué punto percibes que Suara ya no es un sueño sino una realidad?
En 2013 tuvimos nuestro primer gran hit: Imprint of Pleasure, de Tube & Berger, que fue el tema más vendido ese año en Beatport (portal de referencia en cuestiones de música dance). Nos hizo crecer muchísimo y que nos conociese mucha gente. En 2014 creamos nuestra primera fiesta semanal en Ibiza y eso nos curtió muchísimo. Ibiza es una jungla muy competitiva con gente con mucho dinero y poder que te hacen sentir que no eres nadie. Definitivamente, como DJ, en Ibiza te haces hombre.


Da la impresión de que hoy todo el mundo sabe componer. ¿Qué ha pasado en la música?
Antes, la gente que se dedicaba a la música era muy poca. Hoy das una patada a una piedra y salen cincuenta productores solo aquí en España. Internet lo ha democratizado todo. Solo necesitas un ordenador y un programa para crear buena música. El lado oscuro es que la competencia se ha vuelto feroz.

¿El techno, la música electrónica, es cuestión de puras matemáticas?
Yo soy de letras y nunca me han gustado demasiado las matemáticas, así que no sé muy bien qué decirte a esto. (Risas). Para mí el techno es emoción, sentimientos, es lanzarte a una pista y poder ser tú mismo.

La vida de un DJ puede ser especialmente dura, sobre todo cuando enlazáis una sesión tras otra en distintas ciudades. ¿Cuántas veces te has sentido solo?
Muchas. Tengo pareja y estoy feliz con ella, pero aun así la vida del DJ es solitaria. Tú estás pinchando delante de dos mil o tres mil personas en un momento en el que tú eres el rey, pero cuando terminas te vas solo al hotel o directamente al aeropuerto. Es duro, pero forma parte de mi vida, es mi pasión y a mí, pese a todo, me merece la pena.