Miguel Giner: diseñar para vivir y recordar la vida

11/06/2019 · Por María Ballesteros
Miguel Giner Petra
Vallija 'Petra', de Miguel Giner, premiada en la última edición de la Madrid Design Week. © Miguel Giner

Resulta curioso reflexionar sobre cómo algunos objetos creados para facilitarnos la vida pueden haber sido, en su génesis, auténticos infiernos para sus creadores. Para el diseñador Miguel Giner (Barcelona, 1993), ganador del Rado Start Prize Spain en el marco de la Madrid Design Festival 2019– esta máxima casi es un credo: “Tengo mucho camino por recorrer, así que pienso complicármelo todo lo que pueda”.

Lo orgánico, lo práctico y lo emocional son las tres características que definen la obra que le ha hecho vencedor: una vajilla de porcelana de diez piezas que lleva por nombre Petra. “A la hora de plantear un proyecto propio, en el que pretendo divertirme y aprender, soy partidario del mejor diseño posible y de dotarlo de las herramientas de usabilidad necesarias para acercarlo a cuanta más gente mejor”.

Platos, cuencos, vasos y una jarra componen esta propuesta realizada a partir de varios moldes creados por el propio Giner gracias al empleo de 3.906 varillas de haya de 4 mm de diámetro cada una. Al igual que en arquitectura, lo más importante en la creación de objetos cotidianos es la practicidad: “Los diseños han de ser útiles. La clave del éxito está en la forma en la que estos interactúan con las personas y viceversa”, comenta este ingeniero especializado en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto. “Sin esta premisa no se puede considerar un diseño como bueno”, añade.

Superada la fiebre de fibras, resinas y polímeros, la vuelta a los materiales clásicos, como la cerámica, la madera o el hierro, experimenta una nueva época dorada a efectos decorativos, de utillaje y mobiliario. El ganador de la Madrid Design Festival lo explica así: “La porcelana, frente a otras cerámicas creadas a baja temperatura, es mucho más resistente y ligera. Me gusta esmaltar el interior de las piezas para que sigan siendo impermeables pero que no pierdan el tacto seco exterior. Lo mío no es barnizar”.
 

Tengo muchas balas en la recámara que estoy deseando disparar

Pero lo que a Miguel Giner le gusta de verdad de su trabajo, quizá por el ritual que supone sentarse en torno a una mesa, es que sus objetos se conviertan en contenedores de recuerdos. “La relación entre el objeto y su propietario acaba delatando la personalidad de quien los posee”. Algo que tuvo muy presente a la hora de concebir las piezas de la vajilla Petra; así como varios estudios de materiales, funcionalidad, almacenaje e impacto de uso a lo largo del tiempo.

Sobre sus proyectos futuros, este barcelonés de 26 años solo aventura que serán muchos los llamados a tomar forma, pero, de momento, prefiere no desvelar ninguno: “¡Demasiados para el poco tiempo del que dispongo!”. A corto plazo, “quiero crear moldes para repostería y una serie de piezas en cerámica a partir de moldes que voy encontrando en la naturaleza y sobre los que luego trabajo la ergonomía de sus formas”. Larga carrera a este joven creador que se despide, pleno de energía, con una amenaza de lo más positiva: “Tengo muchas balas en la recámara que estoy deseando disparar”.